En realidad, desconosco, sí lo hubiera, lo que hay detrás de mis palabras, lo que las ha motivado y en este momento guían mi proceder, tan sólo puedo hablar de lo que en mi conciencia se traduce de mi inconsciente, sea real o sea en mi defensa, hable por ocultamiento o desde el más sincero grito de mi ser, quizás la escisión no sea tan tajante, quizás mis palabras sean el resultado de una amalgama de ideas que bien pudieran contra decirse entre sí, el producto de un complejo, o como creo que las veo, de la escisión de mi.
Pues bien, ahora siento estar entre dos conjuntos de ideas cocientes y que ambas son afirmadas, siendo testigo, o queriendo serlo, en la conciencia, de la contradicción a que dan paso, sin llegar a anularse...Por un lado, en la crudeza de mi así sentirlo y por ello así expresarlo en este conjunto de ideas, estas Tú, y mi absoluto sentir hacía tí, lo que se desencadena por ti, y dirigido a ti...
Designando para está afloración de sentimientos un conjunto de palabras, que para mi representan la expresión pura de esas acciones, acciones puras, investidas de lo que yo consideraba ser lo más hermoso, simplemente preguntándome ¿Qué puede haber? ¿Qué sea más hermoso que sentir?...
Por otro lado la integración de hechos, que comienzan a tomar conceptos no para destruirlos, simplemente efectuando derivaciones, creando un nuevo sentido, tomando el signo de lo que yo creía ya instituido, quizás como mi verdad. Palabras como querer, gustar y la más de todas, amar, ya no quedarán en mi lenguaje como la expresión de una acción, sino como un proceso, un conjunto de procesos, desinvistiendose de todo el sentido que les pude otorgar, quedándome así; sin sentido yo.
Mi debate, mi conflicto nace al empezar a saber yo todo esto, y aún con saberlo, no he podido dejar de sentir por ti, aunque ya comience a creer que carece de sentido, de todo lo mágico que me vanaglorie de descubrir alguna vez.
Sin intentar descubrir porque, la idea de que quizá serás tú a quién por última vez entregue mi corazón o más bellamente, mi ser y con ello todo el conjunto de mi sentir, ha logrado plantarme en la cara una amarga sonrisa, sonrisa al fin, con el dejó de amargura.
Encontré las que se convertirán en el inicio de mi ausencia, las causantes.
Un drama que no expresa -como es propio de los dramas- más que en el interior de lo que pudiera denominarse mi ser. Y queda disyunto, roto, sólo en la formulación, pues por temor, no logró hacer la resolución, no elaboró la situación, no puedo, porque no quiero hacer una renuncia, no quiero renunciar a ti, pero tampoco puedo hacerlo a aquello que ya se instaura con lo más próximo a una representación de la verdad, mi yo está esciso, roto, "el tiempo está disyunto".

No hay comentarios.:
Publicar un comentario