lunes, 19 de agosto de 2013

90 minutos de camino

Hoy en la mañana me levanté a las seis con quince, llega un punto en las mañanas que empieza a frustrarme el deber levantarme tan temprano cuando en teoría sigo de vacaciones al menos de la universidad, me encanta lo que hago en el servicio y debo admitir que corro con mucha suerte pero tambiéndebo admitir   que no me gusta del todo levantarme antes de las ocho.
Claro que este día fue la excepción, de hecho volví a levantarme a la hora que debía y deje por hoy ese juego peligroso con el despertador de: suena-apago-duermo-suena-apago-duermo y duermo- llego tarde...
Desayune con calma me vestí e incluso vi las noticias en la tableta. Tome el autobús, y a cuatro años ya de haber llegado al Df sigo sin acostumbrarme y sin querer hacerlo a esa hora y media promedio que muchos debemos viajar para llegar a nuestras escuelas o trabajos... O al servicio social
Y he aquí el por qué de esta nota, a lo largo de algunos años he notado la tendencia, extraña, de vivir lejos de tu lugar de estudio o trabajo... Parece una clase de broma cruel que mientras más lejos más alta tu probabilidad de ser contratado.


Y a dónde se van esa hora y media de camino, los que manejan economizan tiempo... A veces... Supongo también que sin la música ya nos habríamos desquiciado pero también es cierto que la hemos vuelto una clase de píldora anestesiante y aislante ya no solo del ruido afuera sino de ese otro que quien sabe donde dejamos... El retraimiento hacia nosotros mismos lo acompañamos del retiro de los lazos libidinales del afuera y entonces es por eso que cuando nos quitamos los audífonos todo nos parece feo... Por eso no hay nada mejor que estar enamorados pero también nos hemos empezado a volver cobardes para sentirnos así... Pero ese es otro tema... A dónde se van esos 90 minuto de camino? Los que manejan no pueden o no deben al menos, retirar las manos del volante y eso les deja pocas opciones, empiezo así a pensar que quizás deberíamos poner más atención a lo que ponemos en la radio, si yo también me divierto con el Panda show pero no puede reducirse a eso la oferta para el radioescucha, están las noticias y la música creo.
Y los que viajamos en camión? En ocasiones es suficiente con sostenernos con una mano en el camión pero yo no tengo el valor de agarrarme solo con una mientras sostengo un libro en la otra, hay ocasiones cuando nuestro chofer juega a rápido y furioso que hacen falta manos pies y dientes no se que madres terminaría siendo ese libro, aunque en lo personal sentado o se pie no puedo leer mientras viajo... A veces vomito o.o
Entonces queda la música y la escuela de filosofía opacada solo a veces por la cantidad abrumadora de espectaculares llenos de colores y películas chingonas que distraen nuestra atención, salvable solo si como yo eres el rey del divagueo... También puedes escribir un post en tu blog, mientras llega el pinche metrobus

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Sol

  No sé cuánto hace pero siento el frío y herido en el orgullo   pretexté   la vacuna el desvelo el ejercicio el hambre y la verdad se va po...