Pocas veces Conn se había llevado sorpresas como la de hoy, un trago amargo que si no difícil se trataba de uno de esos "Golpes bajos" a lo que habitamos bajo la piel... el orgullo y eso que nos relatamos como el amor propio...
Su auto-repelido orgullo y gran estima a lo que podía ser, salía entonces a relucir como arma contra el otro, lo cuál sólo lo ponía más incómodo y confuso... irónico si acaso, de esas ironías dignas de vivirse. Se trataba de ella... un encuentro que corrió sin ser previsto en las cercanías a la zona central del pueblo, mientras hacía el paseo con Loki, nuevo amigo.
El asalto ocurrió hacia en can en realidad, para darse cuenta después -ambos- con quienes se habían topado:
-¡Hola! ¿Cómo estas?- Ella
- Hola que tal... yo bien, creo, de paseo con Loki- Conn
Al escuchar el nombre del can se perdió en juego con el, pidiéndole la mano y haciéndole cariños, lamentandose -Conn- de que no fuera Loki un poco más maleducado, que le gruñera o no se dejara agarrar, el inesperado encuentro venía a interrumpir su "desintoxicación" y hoy era uno de esos días en la odiaba un poco más de lo que le fascinaba. No tardó mucho en darse cuenta de su acompañante, que la esperaba unos pasos más allá, comprendió entonces que su interés por el acompañante y el inesperado asalto le dejarían algo así como una resaca y dos o tres días sin dormir.
- Oye ¿Y quién es él?
- ¡Ah! El es Kas... Bueno, se llama Kaspitanio, estamos saliendo-
Ella no se dio cuenta, pero el escuchar el nombre le generó un malestar profundo y general... Kaspitanio, era la clase de nombres poco usuales y que por comanda, o al menos en la restringida experiencia de Conn, derivaban en personalidades interesantes, en su gran mayoría alegres y con cierto encanto, quizás una especie de encargo para compensar las particularidades de los nombres, sean estos cuales sean. Cosa muy diferente a lo que Conn creía que tenía a la vista, un ser alto, de 1.80 más o menos, tez morena y cabello chino y largo, lo de menos, se mostraba el hombre en ropas descuidadas, no sólo arrugada, también sucia, como a quien no le importa y levanta del montón de ropa lo primero y eso viste, esté sucio, limpio o lo que sea, y un porte totalmente desgarbado... Y con él estaba saliendo ella. Aquí el golpe al orgullo, sin contar los innumerables prejuicios que Conn sabía reconocer en él, no le era tan simple decir "pobre imbécil" pero aún con ello la idea le venía a la mente "pobre imbécil"... y con el estaba saliendo ella.
- Nos vemos luego, voy de camino - Se despidió Conn de pronto, sin mucho animo y esforzando la sonrisa que le colgaba mal puesta de la boca.
- ¡Oh! Sí Conn... cuídate -
Ella se dio cuenta, de algo, ni del todo ni qué, pero de algo. A Conn ya no le importó mucho, eso no cambiaba nada, las cosas seguían y apuntaban a seguir igual, no había nada que perder pero tampoco que ganar, por ahora le importaba más el frasco de Wiskey que tenía en su Velero y al que ya se dirigía, tenía que empezar a dar sustento a la resaca que ya le empezaba.
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