martes, 2 de febrero de 2016

Rizos

-Extracto de cuento-
Y ella era de chinos largos y frondosos, sueltos y libres, como la risa que a veces se le escapaba, como su mirada de ojos avellana que a  veces se perdía, era un cabello no rebelde porque nunca se le quiso imponer nada de fuera,  nada que no fuera propio de los cabellos chinos.  Era un cabello espectacular que ondulaba y bailaba, Qué iba haciendo Sólo siendo.  Y ahí en los más extraños recovecos del departamento se iban perdiendo también unos cuantos, ahí en los rinconcitos más curiosos uno podía toparse con un chino suelto como recordando a esos cables de alambre que quedan en los talleres tan perfectamente rizados, o ese extraño aserrín que sale del tronco que se talla, o incluso aún a los rizos del listón en una caja de regalos. Y al final de la semana o la quincena o del día que se decidiera la limpieza se iban arremolinando entre la escoba y el polvo, y algunos de ellos se aferraban a las cerdas del cepillo como sabiendo que su lugar no era el tacho de basura, como sabiendo que adornaban.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Sol

  No sé cuánto hace pero siento el frío y herido en el orgullo   pretexté   la vacuna el desvelo el ejercicio el hambre y la verdad se va po...