"A través de sus ojos brilla el principio indestructible que hay en él, el archeus"
- Schopenhauer (1819) El amor, las mujeres y la muerte.
Aún lidio mucho con esta idea, con una asociación particular (frase entonces sacada de contexto y asimilada a mi discurso), un consuelo sacado a la fuerza. Me es difícil no coincidir con su idea de la muerte, como un bien, un descanso para este torrente de ideas pobres, estrechas, terrenales y cuidados sin cuento. Es difícil no incluirse ahí, si uno es honesto y haciendo un eco lejano y distorsionado de lo que decía Sócrates – a través de Platón – sobre el no temer a la muerte, pues no sabemos lo que es, ignoramos si es un bien, el mayor de todos, quizás. No es tampoco que uno vaya deseando la muerte, no todos los días, eso es seguro, uno “ya está” y mientras esté . . .
Frente a toda esa idea lo primero mencionado viene a colocarse como un consuelo, el archeus, uno bien particular (y es que no deja de recordarme las Ideas de Platón), el del amor; sé que frente a toda esta ilusoria y pobre existencia (pensada así desde lo que es y no, trascendente), pero sumamente divertida, absurda y disfrutable; se que frente a eso tengo la certeza de que participé/amos en el amor, el que encendió tu baile de rojos y morados en mi alma, sé que al menos si no en el brillo de mis ojos, en algún lugar queda el asomo de ello.
- Conn

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