martes, 19 de diciembre de 2017

Amor / Amar

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     Las cosas importantes cada vez se complejizan más, las dinámicas se mueven con el tiempo y así como ganan nuevas características por un lado las pierden por otros. Hoy - pensando en un hoy muy ambiguo, del que no sabemos muy bien cuándo empezó - algunos de los valores se nos muestran borrosos, algo inhaprensibles, la justicia, lo correcto y el amor . . . el amor, el amor, el amor.

     Además del riesgo que representa la falta de claridad, de definición o la sobre-definición de estos valores, se suma la locura de un mundo por entero "subjetivo" en el que nos vamos sumiendo, es decir, como queriendo olvidar tanto tanto la "realidad" como la diversidad de puntos y opiniones diferentes, lo único que nos vale es nuestra opinión, nos aferramos, confundiendo el respeto al derecho que cada persona tiene de tener su "propia" opinión y expresarla - para bien y mal -, con una especie de magia sumamente bizarra que da validez a esa opinión, sin importar lo disparatada que esta sea.

     Esto va amenazando la existencia de cualquier debate - a nivel cotidiano, que es, a final de cuentas, donde más importa - que pueda ser fructífero, pues bajo la excusa de "respetar la opinión de cada quién" la gente deja de confrontarse y de pensar, cada quién se encierra en una burbuja que tarde o temprano explotará. Así hoy - de nuevo hoy - el amor es mil cosas, deambula entre lo poco y lo mucho, existe y no - cual gato de Schrodinger -, y nos queda un amor bastante líquido (gran texto de Z. Bauman que por supuesto recomiendo).

     El amor es muchas cosas, indecible entre ellas. Hoy más que nunca parece imposible llegar a un consenso sobre lo que es y no, sobre sus probabilidades, pero no por ello debe dejarse de intentar, de tratar, aunque claro, no es una discusión para todos, muy pocos están a la altura de decir algo con sentido.Para el resto de nosotros sólo queda la propia experiencia, que es meritoria pero debe siempre examinarse.

     Apenas hace unos días un amigo hizo una dinámica para ganar una copia del libro que acaba de publicar, contarle qué era para cada uno el amor. A falta de poder decir algo con más sentido acerca del amor (que no impide que esté preparando un podcast especial sobre el amor) les comparto las pocas líneas que salieron al respecto:

     El amor es lo que siempre queda sin decir - ni explicar - a pesar de todos los intentos, a pesar de toda la ciencia, a pesar de toda la literatura. Es hermana del tiempo en el mismo sentido de su “in-decibilidad”, San Agustín de Hipona lo dijo así: “Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.” 

     Muchos nos hemos sentado desde diferentes pupitres: un cuento, una novela, un tratado psicológico, etcétera, para tratar de abarcar el tema y este siempre se nos escapa. Uno tiende a quedarse con un rodeo, meritorio la mayoría de las veces, que nos aporta capturas de la luz que logra salir de la singularidad, pero al final no nos dice todo y a veces ni mucho de lo que es el amor, tenemos, igual que en la astronomía, un horizonte de sucesos, todos bellos y dignos de apreciación, pero en el fondo no sabemos lo que es. 

     El amor es personaje secuestrado por la literatura, la música y hasta la ciencia. Entre ellos y nosotros, faltos de entendimiento, resentidos a veces y sumamente idealizantes, hemos creado un monstruo del amor, que con el amor a veces no tiene nada que ver. Lo hemos reducido a una química simple o le hemos marcado un perímetro asfixiante, lo hemos ahogado con rituales y en el peor de los casos termina excluido cuando lo que buscamos es un personaje genérico cualquiera que interprete un papel fijo en las dinámicas y los cuentos donde, precisamente, buscamos al amor, últimamente son obras de teatro y papeles a interpretar - con guion y todo - y no espontaneidades, cosa pretendidamente “natural”, lo que tenemos con novio/a y esposa/o.
Hoy más que nunca entre tiempos y tipos líquidos el amor es una joya que brilla y se nota más debido a su ausencia, y cuando la vemos o cuando nos toma y nos arrebata y nos violenta se nos ve raro, porque el amor a veces nos lleva a renunciar a las “libertades” que nos ofrece esta liquidez, el amor espanta no porque ata, sino porque uno se vincula, uno se conecta con un misterio contenido en el amor y en la persona a quién se ama, en el amor una parte del sí mismo muere o se abre para dar entrada y cabida al otro, al otro que nos arrebata y en el mejor de los casos también nos ama. El amor hoy es un privilegio, una suerte y una tragedia de muy pocos afortunados y condenados. 

     El amor está igual de indecible que siempre, si no es que más. Y hay que hacer una diferencia bien importante respecto a lo que es el amor y a lo que llamamos amor porque sin duda en algún momento de ese camino con mil vertientes y mil versiones algo grande e importante vamos perdiendo. Al final nos quedamos con lo limitado de nuestra experiencia, en los cuentos, en los relatos, en lo que nos cuentan otros, en lo que nos deja el amor como huella imborrable, como el fuego que nos arde desde dentro y el abismo de su ausencia que nos come desde adentro. Uno del amor no puede mas que hablar de sí mismo. 

     Entonces el amor es un espacio, un referente continuo. Es el bendito hilo negro que se atraviesa en todos lados, es razón y sentido pero no es uno que se ofrezca, no es uno que se inculque ni en la religión, ni en la cultura, ni en la escuela; es algo que te explota en la cabeza y como ya dijimos es algo que arrebata y te violenta. Es algo que surge de la nada y te embriaga y te hace. Da luz a los colores y hasta endulza la soledad, es la cura para muchos de nosotros. El amor es todo eso que ni la ciencia, ni la literatura ni la música pudieron decir y que siguen intentando y que seguirán. Es el mito fundante. Es lo que confundí a los 17 como una prueba de la existencia de dios y es lo que me quedó a los 22 como única deidad y lugar sagrado, el más de todos. 

     Es la opresión de cada noche al pensar que se ha ido otro día que no comparto con ella. Escribirle para que vea la lluvia de estrellas y sentir que hacemos algo juntos de nuevo, entender que no necesito que esté para seguirla amando y más aún, que no renunciar a ella es mantener el amor frente a la liquidez de todo. Amor es el sitio donde re-pienso mis posturas de hace años, donde trato de separar y entender qué parte es obsesión y que tanto más es amor. Es la sonrisa que me asalta cuando paso por los lugares que hicimos nuestros. Es el alivio de sentir lo que siento a pesar del tiempo. Es el homenaje cuando sin querer repito sus manías, como para invocar lo mejor de ella, lo mejor que me hizo. Fueron las mil traiciones a mi amargada personalidad cuando se hizo parte de mi vida, los lácteos, aprender a bailar y una inexplicable felicidad que me embriagaba y me lo hacía todo posible, me hizo grande y me hizo valiente, me hizo, a fin de cuentas.

Amor es el dolor más frío y cruel e injusto que me hizo añicos cuando la vi llorar por mi culpa, es la determinación que me hizo jurar que no le volvería a fallar. Es la disposición de estar ahí siempre para ella si es que ella vuelve y aunque no vuelva jamás. Es todo el aire que me faltó, el llanto en el metro y las páginas y páginas que vomité cuando se fue, cuando se fue de veras. La facilidad con que se quedó grabada en mi alma y la infinita energía que no tengo para intentar olvidarla, esfuerzo fútil, infértil y perverso, artificial. La sorpresa de que jamás había amado así. Amor/amarla es lo que me sostiene hoy, es lo que me queda de ella.

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